
En el principio del año 2025, el usuario italiano de Tik Tok @eZburger401 postea un video de un tiburón en zapatillas. Allí presenta en sociedad a «Tralalero Tralalá». A partir de aquí se propagan como peste una infinidad de personajes creados de forma colectiva con identidades remixadas y nombres de trabalenguas. “Bombardilo Cocodrilo , Bailarina Capuchina, Brr Brr Patapim”.
El absurdo de estos personajes, un avión con cabeza de cocodrilo, una bailarina con forma de taza de café o un híbrido entre arbusto y mandril con grandes pies, parece remitir a las épocas del dadaísmo. Cuando Tristan Tzara propone una poesía ilógica con base en una sucesión de palabras o sonidos sin sentido. Pero ahora es la Inteligencia Artificial la que hace el rastrillaje por todo el ciberespacio para permitir excavar las opciones y combinaciones más complejas y delirantes.
La idea pretendía ser una crítica al tiempo que perdemos scroleando la pantalla del celular. Pero a la creatividad le salió el tiro por la culata. Los “Brain Rots” se viralizaron y el “tralalero tralala, orcalero orcala… “ es el mantra imparable de una generación de niños.
La capacidad cognitiva del cerebro humano parece sorprendente. Puede tomar diversas ideas, combinarlas en nuevas formas y generar creaciones, antes inimaginables. Como es el caso de “Cappuccino Assassino». Un meme que representa una taza de café caracterizada de asesino ninja. Que resulta, por ejemplo, un personaje impensable para la mentalidad del siglo XVI. No solo por la inexistencia de la Inteligencia Artificial en esa época, sino porque el capuccino tiene sus orígenes después de 1683.

«Cappuccino Assassino» en acción en pleno Barrio Chino porteño (2025).
La “nada nadea, el espacio espacia” . La tautología es tautológica. “Lo peculiar de las frases de este tipo está en que ellas no dicen nada y a la vez atan el pensamiento con toda firmeza al asunto peculiar de las mismas”, postula Heidegger en “¿Qué significa pensar?”. Entonces dirá, «lo que más merece pensarse en nuestro tiempo problemático es el hecho de que no pensamos». Y quizás los Brain Rots nos hagan ahora este mismo planteo. Aunque a veces pensemos lo contrario.
