#01. Miércoles de cenizas

Después del carnaval. Miércoles de cenizas. 

Dos amigos van hacia un acantilado para arrojar al océano Pacífico las cenizas, que llevan en una lata, de su amigo fallecido. Pero un cambio en el viento las hace volar en sentido contrario,  directo a cubrirlos.  Esta escena memorable es de la película  “El Gran Lebowsky” (1998) de los hermanos Cohen. Jeff Bridges y John Goodman, en sus interpretaciones, manipulan los restos del cuerpo incinerado de su compañero Donni (encarnado por Steve Busceni).

Pasaron casi cincuenta años del estreno de la película de Woody Allen: “Love and Death” (traducida como “Amor y muerte. La última noche de Boris Grushenko” ). Con un estilo que parodia a la literatura rusa, es una sátira que trata temas como la guerra, el amor y el sin sentido de la vida. El protagonista relata que su primera experiencia con la muerte fué cuando un sirviente de su casa subió al techo para colocar un pararrayos en plena tormenta. Obviamente el sirviente terminó calcinado.

La madre de Boris se acerca a las cenizas esparcidas al borde de la escalera. Y dirigiéndose a estas, pregunta:  -“¿Qué te ha pasado(…)? No tienes buen aspecto. ¿Te encuentras bien?” 

Las cenizas simbolizan “la conciencia de la nada y la vanidad de las cosas”, la muerte.  La imposición de estas, para los practicantes religiosos, y para los que no también, recuerda que todos vamos a morir. No al mismo tiempo ni lugar, ni por las mismas causas. O quizás sí. Nunca se sabe. Como en el sketch de los Monthy Python donde la Parca llega a una cena de amigos. Y una mujer pregunta: – ¿Y cómo puede ser que estemos muertos todos al mismo tiempo? A lo que la muerte responde: –El paté de salmón

La conciencia del fin de nuestros días nos iguala. La finitud nos hace afines. El humor negro sirve para enfrentarse a lo ineludible”, plantea Adrián Lakerman en su libro “Cómo pisar una cáscara de banana”. Y cita a Freud del “ Chiste y su relación con el inconsciente” que define: “el humor negro es humor en el patíbulo”. Un humor que lucha contra lo inevitable, la muerte. Depende de la situación, pero a veces, en los contextos trágicos y solemnes como los funerales o las guerras el humor puede significar un poco de oxígeno que libere o aminore el dolor. En esos momentos donde se puede rozar el mal gusto, cuando alguno se ríe. Claramente no se está divirtiendo de esa circunstancia,  solo se  burla de la muerte. Porque como decían Les Luthiers en su espectáculo “Bromato de Armonio”: –La vida es hermosa, vale la pena que sea vivida. En cambio la muerte vale la pena de ser morida.” (La vida es hermosa.Disuacidio)