#07. «Pequeñas digresiones»

“¿Qué iba a hacer? “ Al sentarme a trabajar, aparece un mensaje de whatsapp. Lo voy a responder pero antes decido chequear la información. Así que googleo. Y una cosa lleva a la otra. Respondo un email, borro otro, pago unas cuentas, recibo un pedido de Mercado Libre,  y por fin respondo el mensaje. Pero ya era tarde. Alguien del grupo había contestado. Pienso argumentar que fue un error, que era una pregunta para Chat Gpt. Y elimino el texto rápidamente. Antes que alguien lo vea. 

  Bueno más o menos así estamos. Medios paranoicos, ocupados de tanta digresión. El desvío es constante. El camino. El desvío, del desvío. Un asterisco que cita una fuente que lleva a otro lugar y  así al infinito. Una puerta en una realidad virtual hacia otras entradas por las que avanzamos y cuando queremos darnos cuenta estamos en un laberinto imposible de desandar. En un lugar al que no sabíamos que queríamos llegar.  Y surge de nuevo la  pregunta: “¿Qué iba a hacer?”

Ah cierto! La miniserie  “The Company Chair” , creada por Tim Robinson para HBO Max. Tim Robinson comediante,  actor y guionista en Saturday Night Live, del que también se puede conocer su humor en “ I Think You Should Leave with Tim Robinson (2019-2023)” por Netflix.  En “The Company Chair” encarna un ejecutivo, psicótico y obsesivo. De fisonomía parecida a la del personaje de la tiras cómicas de Dilbert,  que solo ve conspiraciones en el trato con los demás. Reflejando el terror que podría producir ser parte de la neurosis de las personas que nos rodean.  Al comienzo la trama parece conducir a una sitcom del estilo “The Office” , post pandémica. Aunque no aparezca el tópico del trabajo remoto u híbrido. Sin embargo, pega un volantazo. 

Un pequeño hecho fortuito inicia una espiral de locura ascendente. De acontecimientos tan absurdos, impensados y  ridículos que a cualquiera le podría pasar en la vida diaria. Una nimiedad transmuta a una epopeya heroica. La lucha contra el “Servicio de atención al cliente”:  rastreos arqueológicos en páginas webs buscando un contacto, mails que rebotan contra direcciones de correo electrónico inexistentes y charlas telefónicas con un contestador automático de un  sistema de reclamos. El personaje como una bola de nieve rocambolesca nos lleva por caminos, desvíos, desvíos de desvíos que no conducen a ningún lado. Como los que transitamos habitualmente y dan sentido a nuestra cotidianidad.

# 04. “Sobre héroes y nichos”

La proliferación de series que existen en las plataformas me recuerdan al formato de las que se transmitían por televisión a mediados de los años setenta. La gran diferencia es que ahora las podes ver en cualquier momento y en casi cualquier lugar,lo que se dice “on demand” y  sin cortes de publicidad. Antes era ”a la misma batihora y por el mismo baticanal”. 

La serie de Batman, que se emitió en EEUU entre 1966 y 1968, y luego se retransmitió  hasta casi el infinito es  icónica. Marcó un paradigma dentro de las diferentes adaptaciones que recibió este superhéroe. “A veces hay días que uno no sabe qué hacer con una bomba”, dice Batman en un capítulo.  Y así fue. Resultó muy difícil volver a posicionarlo, para el público y para los productores , como un personaje serio y más dramático como había sido concebido en sus cómics originarios de los años cuarenta. 

Desde ese entonces hasta ahora el género superheroico mutó, pasó por crisis infinitas, cansó y se  adaptó a nuevos medios, formatos, épocas y públicos.

En 1962 ,gracias a Steve Diko en la pluma y Stan Lee en la palabra se publican las Aventuras del sorprendente Hombre Araña. Que captó  la atención del público al diferenciarse del modelo tradicional de superhéroe de la industria. Un personaje con conflictos, problemas amorosos y sueldo precario. Visto desde la actualidad quizás se puede decir que fue el primer héroe empático. 

Deadpool , con un humor semejante al de su colega arácnido, nace , también en Marvel Comics, en 1991. Una de sus características o la de sus autores , es la del recurso humorístico de “romper la cuarta pared”. Esto es dirigirse de forma inesperada directamente al público reconociendo así que se encuentran (espectador y protagonista) dentro de una historia. Deadpool  encarna un antihéroe mercenario políticamente incorrecto y bastante violento. Casi tanto como los del cómic The Boys.  Escrito  por el británico Garth Ennis e ilustrado por el dibujante norteamericano Darick Robertson, “The Boys” sale publicado en el 2006 . En este se basa la serie homónima  de Amazon Prime lanzada en el 2009. Donde los superhéroes forman parte de una corporación corrupta. The Boys sería una especie de resistencia que intenta desenmascarar y desbaratar a esta organización mafiosa. La figura del superhéroe toma un giro distinto. Es una serie que tiene un humor con un alto presupuesto en salsa de tomate gastada en grandes dosis de violencia, sin restricciones en el mal gusto. 


Mientras tanto en el Reino Unido…  se produce la serie “Extraordinary” . Que es una joya (de dos temporadas hasta la actualidad).  Donde el humor inglés mete la cola para crear un mundo en el que todos tienen superpoderes al llegar a la mayoría de edad,  excepto la protagonista que por eso sufre una crisis existencial. Estos héroes extraordinarios tienen capacidades  que a veces se relacionan con necesidades cotidianas. Uno tiene el superpoder de convertir archivos a PDFs, a realizar transferencias bancarias por telepatía u otro a hacer impresiones 3d cuando defeca. Hay que verla. Si no tienen superpoderes pueden hacerlo por Start+ , ahora Disney +.